
No vió su vida pasar en frente de sus ojos. No vió a su gente mas querida.
No vió luz.
No vió cielo.
No entendió el mundo.
No se transportó a su infancia.
Simplemente se fue.
Y pasó a ser parte del mar que era lo que siempre había querido.
Dibujos de Javier Delfino.