
Las aguas bajan negras y asistimos de frios espectadores al nacimiento de una nueva guerra. La guerra de la gente contra las corporaciones. Una suerte de guerra civil que hoy separa a los hermanos y mañana nos destruye a todos. Que triste fue ver la bronca, la de los dos lados. El saludo casi cariñoso de antes hoy se corta con cuchillo de dinero y decisiones políticas de por medio. Y lo de siempre, en esta, perdemos todos.